Conde de Andechs

Conde de Andechs

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La familia nobiliaria de los Andechs fue una de las dinastías más influyentes del Sacro Imperio Romano de la nación alemana. Su dominio llegó a extenderse desde la Alta Franconia hasta Italia. Únicamente existen tres santos de la Edad Media que provienen de esta dinastía

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Descripción

Casa de Andechs

El primero de ellos, el Conde Rasso, vivió en el siglo IX, siendo venerado ya en aquella época medieval por el pueblo como un santo llamado Grafrath o Graf Rath (Conde Rath). Los conocimientos en torno a su persona no están del todo confirmados. En tiempos de Carlomagno fue Margrave de una región situada entre los lagos Ammersee y Starnbergersee y ahí fundó, entre otras, un monasterio. El municipio en el que se erigió la iglesia y su tumba, hace honor a su nombre: Grafrath.

La segunda figura de esta familia es Santa Eduvigis de Silesia, que vivió de 1174 a 1243. A la edad de doce años contrajo matrimonio con Enrique I, Conde de Silesia (posteriormente también de Polonia). Al parecer, Santa Eduvigis era particularmente abstinente y devota, por lo que tras la muerte de su marido, entró en un monasterio. Cuenta la leyenda que iba descalza incluso en invierno, por lo que su confesor le aconsejó llevar zapatos, ella asintió, pero empezó a llevarlos en la mano. Esto explica por qué en las imágenes de santos con frecuencia se la representa con unos zapatos o una iglesia en la mano.

Igualmente famosa era la hija de su hermana Gertrud y el Rey Andrés II de Hungría. Santa Isabel de Turingia (1207-1231), la santa más representativa y considerada un ejemplo brillante de una vida devota y abstinente, renunció de forma voluntaria a una vida suntuosa en la corte. Cuidaba personalmente de los enfermos y de los pobres con una abnegación poco habitual para la época. La leyenda más famosa en torno a su vida es la del “milagro de la rosa” (Rosenwunder). Cuenta la historia que Isabel llevaba en secreto un cesto lleno de panes para llevárselos a los pobres, lo que su marido desaprobaba. Cuando la descubrió y le obligó a destapar el cesto, este estaba lleno de rosas, en vez de panes. Muchos hospitales hacen honor a su nombre.

Al margen de estas personalidades legendarias tan destacadas, los Andechs representaron una dinastía que gozaba de una gran influencia política. Gobernaron amplias regiones desde la Alta Franconia hasta bien entrada Italia, extendiéndose su dominio hasta la región adriática oriental. Sus antepasados procederían probablemente de la región del lago Ammersee, enclave de los castillos de Andechs y donde en el siglo IX el Conde Rasso fundó una iglesia. Inicialmente la familia se llamaba “von Diessen”, de acuerdo con el nombre del pueblo en el que se encontraba su domicilio principal. Tras la cesión en el siglo XII del monasterio y del pueblo al Papa, la familia modificó su nombre a “von Andechs”.

El pueblo de Andechs aparece por primera mencionado vez en documentos en 1030 bajo el nombre de “Andehse”. Posteriormente se fundó el monasterio de Andechs en ese mismo lugar, que, entre otras, sigue siendo famoso por su cerveza. Otra rama de la familia adquirió el nombre de “von Wolfratshausen”, nombrada así por su sede principal en el pueblo homónimo. En el siglo XII, sin embargo, esta rama se extinguió. En 1180 Federico I Barbarroja concedió al Conde Bertoldo IV de Andechs el título de “Duque de Merania”. Otón VI de Andechs fue, entre otras, obispo de Brixen y su hermano Bertoldo III, conde en el Valle de Inn y de Puster. Este es considerado el fundador de la ciudad de Innsbruck. Gracias a unos enlaces matrimoniales estratégicos, los Andechs se aseguraron la influencia política hasta Borgoña, Hungría e Italia. Es así como controlaron importantes rutas comerciales a través de los Alpes y eran considerados leales seguidores de Barbarroja.

Cuando se sospechó que el obispo Ekbert de Bamberg y Enrique, Margrave de Istria, de la familia Andechs, estaban involucrados en el asesinato del último hijo de Barbarroja, Felipe de Suabia, fueron excomulgados. Esto supuso la pérdida completa de todos los feudos y privilegios. A pesar de que no se ha encontrado ninguna fuente histórica que confirme esta sospecha, la época de los Andechs había terminado, ya que no lograron rehabilitarse dentro de los círculos aristocráticos. En 1248, con la muerte de Otón VIII, Duque de Merania, desapareció la línea directa de la familia.

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