Un pequeño repaso » Historia de la nobleza

El origen de la nobleza y su evolución histórica

Cuando alguien se interesa por la adquisición de un título nobiliario, con frecuencia desea obtener más información acerca de la historia de la nobleza. La turbulenta historia de la nobleza se remonta a unos cuantos siglos atrás, no estando siempre clara su evolución y su importancia en el transcurso de la historia. Antes de optar por un título nobiliario en concreto y de que le enviemos el certificado de nombramiento a su domicilio, le proporcionamos unas cuantas informaciones que le ayudarán a conocer mejor a los caballeros y las damas nobles.

El significado histórico de la nobleza

La nobleza y los distintos títulos nobiliarios forman una parte fundamental de la historia de la humanidad. Ya en las primeras civilizaciones avanzadas a los hombres y a las mujeres se les concedía un estatus especial de nobleza. Independientemente del trasfondo cultural, este fenómeno social sobrevivió al paso del tiempo. La nobleza existía en el Antiguo Egipto, el Imperio Chino, la dinastía japonesa, Mesopotamia, el Imperio Romano y muchas otras dinastías o imperios. Hay fuentes que apuntan, sin embargo, a que la nobleza no jugó un papel relevante no en todas las culturas avanzadas. Cornelio Tácito, por ejemplo, un escritor romano, menciona en sus obras la igualdad que prevalecía antiguamente en la humanidad y señala explícitamente que la adquisición hereditaria de la nobleza sólo se convirtió en algo común con el paso del tiempo.

Dado que no siempre existen suficientes fuentes literarias y muchas obras literarias están incompletas, en ocasiones una simple suposición puede ayudar a desvelar el significado histórico de la nobleza. Los hallazgos históricos como las llamadas tumbas de los príncipes muestran, sin embargo, que hace muchos siglos e incluso milenios ya existían personas en la sociedad con una posición superior. Aun no contando con referencias relativas a un título nobiliario, se puede partir del hecho que de que las estructuras sociales de poder nunca se han caracterizado por la igualdad. Prácticamente la totalidad de las sociedades y culturas han desarrollado su propio sistema jerárquico. Hoy en día se sabe con certeza que, si bien no en todas las sociedades, la nobleza ha desempeñado un papel importante en numerosas sociedades y dinastías.

Aun así, el concepto de nobleza representa una designación heterogénea de la clase alta. La definición de nobleza y la afiliación a la misma siempre depende la época, la historia y la región. No hay una distinción universalmente válida entre las diferentes clases. Generalmente la nobleza no es percibida como un grupo homogéneo, sino más bien como un concepto social que se ha transformado a lo largo de los años.

No obstante, existe consenso de que la nobleza ha jugado un papel importante en la historia de la humanidad, que representa una posición social elevada y que es, mayoritariamente, hereditaria. Esto significa que la condición social de las personas es hereditaria. Los descendientes de una familia noble también se convierten en nobles y lo mismo sucede con los hijos adoptados o las mujeres y hombres unidos por el matrimonio. El alcance de la responsabilidad puede variar. Existen numerosas gradaciones nobles, desde la dignidad militar, como la caballería, hasta la responsabilidad política. Y son, en particular, las propiedades de tierra, las que diferenciaban las clases sociales más pobres, que rara vez tenían propiedades, de las nobles que ejercía el control sobre ellas.

La pertenencia a la nobleza y sus cometidos

En el transcurso de la historia los cometidos de los hombres y las damas nobles ha sido muy variada, si bien la elevada posición de poder siempre ha ido a la par de un alto grado de responsabilidad. A los niños nobles ya a una edad temprana se les preparaba para sus tareas posteriores. La educación representaba una especie de preparación para mantener a la nobleza como una clase superior con las más altas virtudes. En Europa, la nobleza representaba, entre otras, los valores cristianos, el ideal de caballerosidad y un absolutismo ilustrado.

En la mayoría de los casos, la pertenencia a la nobleza era reconocida por la descendencia. Excepcionalmente, sin embargo, las personas virtuosas sin rango también podían ser elevadas a la nobleza. Esta facultad a menudo no correspondía únicamente al emperador, de modo que los reyes y príncipes también podían elevar al rango de nobleza a los plebeyos. El monarca mantenía su derecho al poder por la gracia de Dios. De esta ostentación del poder transmitía una fracción, legitimando la alta responsabilidad de la nobleza.

La nobleza en la literatura y en la investigación

Los títulos nobiliarios son principalmente de origen europeo. Han sido numerosos los historiadores e investigadores que se han dedicado a recabar e indagar más información sobre la nobleza. A pesar de todos los esfuerzos, el origen de los títulos nobiliarios no queda completamente aclarado. La interpretación de las fuentes medievales es bastante diferente de un científico a otro. Por encima de todo, existe el debate sobre la cuestión de cuándo surgió la nobleza. Dado que algunas tesis se plantean a menudo, parece lógico darles una mayor importancia en lo que se refiere a su origen.

Marc Bloch contribuyó de manera importante a la investigación histórica. En su libro “Die Feudalgesellschaft” (La Sociedad Feudal) señala que ya existía una nobleza en la Alta Edad Media que poseía cierta cantidad de tierras. La dinastía Robertina, por ejemplo, poseía extensas propiedades de tierra. Una carrera en la corte real o un servicio en la iglesia a menudo acarreaba posiciones de poder, que podían reflejarse en forma de propiedades rústicas. En el transcurso de los años la influencia de estas familias fue creciendo. Conforme iban surgiendo posiciones de poder, las grandes dinastías familiares iban recibiendo una enorme responsabilidad política y al mismo tiempo vastas propiedades de tierras. Con los cambios políticos, la influencia de estas familias cambió abruptamente, es decir, la influencia no desaparecía sin más, sino que pasaba, por ejemplo, a otra familia.

Los siglos VIII a X en Europa estaban marcados por numerosas luchas. Los hombres del norte y los vikingos invadieron Europa Central. Numerosas familias y hombres optaron por defenderse. Aquellos que se lucharon con especial entusiasmo y éxito con la espada, defendiendo su imperio, podían contar con una mayor influencia. El enorme logro de la defensa condujo a la adquisición del título nobiliario. Estas familias, con frecuencia habían sido familias oprimidas o no tenían ninguna posición de poder definida. El loable compromiso con su propia patria, sin embargo, dio lugar al creación de la llamada nobleza de espada, que supuso un hito en el camino hacia un título nobiliario. La nobleza de espada estaba formada por las viejas élites y familias ennoblecidas, es decir, con títulos de nobleza recién adquiridos.

El sistema feudal en este período supuso el surgimiento de extensas dependencias dentro de un imperio. El sistema estrictamente jerárquico requería diferentes escalonamientos en la pirámide jerárquica del poder. Los títulos nobiliarios eran la mejor manera de subir en la jerarquía.

La Alta Edad Media y la nobleza

En la Alta Edad Media, eran principalmente las asociaciones tribales las que gobernaban la Germania de aquella época, en la que aún no existía una nobleza como la entendemos hoy en día. Esto cambió con la transición del imperio merovingio al carolingio. Con el gobierno de los salios y sajones, se crearon estructuras que permitían un mejor ejercicio del poder propio. El nombramiento de ministros que ejercían el poder como funcionarios administrativos supuso un hito en el camino hacia la nobleza. Los funcionarios administrativos eran de proveniencia caballeresca u otras clases sociales ambiciosas.

La sociedad feudal y el sistema estrictamente jerárquico fomentaron el desarrollo del título nobiliario, que se transmitió en muchas familias de generación en generación. Las actividades o gestas no eran recompensadas con dinero, sino con tierras y dominios con las que podían cubrir sus necesidades personales. La Alta Edad media quedaba acuñada fundamentalmente por un sistema feudal.

En el siglo XIII el número de títulos nobiliarios creció de manera exponencial. La adquisición de títulos nobiliarios, en esa época era incluso posible para familias que no gozaban necesariamente de una alta posición de poder. Incluso las personas no libres podían recibir un título nobiliario a través de honores militares o servicios en la administración. A mediados del siglo XIII, esta clase social también se consideró noble a sí misma. La nobleza se regía por ideales y virtudes caballerescos. Aquel que ostentaba un título nobiliario en la Alta Edad Media se asociaba a las cualidades de caballerosidad, virtudes nobles, poder y tierras. En aquellos tiempos, el origen o la pertenencia a una clase social, es decir, la pertenencia a grupos libres, poderosos o a ciertos grupos sociales carecía de importancia. A partir de este momento e independientemente de su historia personal, los hombres formaban parte de la antigua nobleza. Pero, ¿en qué momento el título nobiliario adquirió la importancia social que hoy en día le atribuimos en retrospectiva?

Una de las fuentes históricas más importantes es el llamado Sachsenspiegel o Espejo Sajón, el libro de derecho más importante de la Edad Media y de crucial importancia en la educación del siglo XIII. El Espejo Sajón sólo contiene una mención de la palabra “nobleza”. En el manuscrito ilustrado de Heidelberg, que era un suplemento del Espejo Sajón, la separación de estados y clases ya jugaba un papel importante. En el momento de su edición es manifiesto que la separación de clases ya estaba anclada socialmente. En retrospectiva, sin embargo, se puede observar que la nobleza jugó un papel diferente a lo largo de los siglos.

La estirpe noble en la Plena Edad Media

En la Plena Edad Media, cada vez eran más los ministros que eran nombrados por los gobernantes. Estos administraban las propiedades de los reyes y duques. Los funcionarios eran responsables de numerosos asuntos cotidianos. En la Plena Edad Media, se desarrolló un sistema distinto con numerosas posiciones de poder y diferentes tareas. Dado que la gente podía ascender en el sistema mediante méritos, las familias con títulos nobiliarios llegaron a adquirir en ocasiones una influencia considerable. En la Plena Edad Media, las familias nobles se hacían cargo de la jurisdicción de su región y administraban las propiedades. No obstante, también existían perdedores. Había familias que perdían poder y quedaban subordinadas a otros nobles.

Así es como se produjeron los movimientos en el sistema de poder. Los ministerios con éxito podían extender su poder de forma duradera, ampliando las posesiones de tierras, surgiendo así una alta nobleza equivalente a una élite social que representaba la clase noble. Este desarrollo perduró hasta el siglo XIV. Gracias a los conflictos, el estatus nobiliario adquiría un poder cada vez mayor y permanecía independiente. En Alemania e Italia la formación de los estados tuvo lugar como una especie de puzle multicolor. El gobierno de numerosos ducados y condados gobierno recaía sobre otras familias nobles con responsabilidad política. Por el contrario, en Francia y en Inglaterra ya había empezado a desarrollarse el estado en la Plena Edad Media. En Alemania e Italia las familias nobles conservaron en principio su influencia – el estado nacional de Alemania estaba aún por venir.

El auge y la decadencia de la nobleza

El máximo apogeo de la nobleza europea se produce en la Plena Edad Media. En ningún otro periodo los gentilhombres y las damas nobles habían gozado de una mayor responsabilidad social y de poder. La importancia social también se debía a la educación de los nobles. Los caballeros y las damas nobles dominaban el habla y sabían leer y escribir. El desarrollo económico y la adquisición de riquezas por parte de las familias de comerciantes fue acompañado por un cambio en el poder a expensas de la nobleza. En el siglo XVIII finalizó su época de máximo esplendor. La evolución social y los esfuerzos democráticos causaron la pérdida de poder. La alta consideración de la nobleza, sin embargo, apenas ha cambiado hasta el día de hoy.

Así que cualquiera con un título nobiliario puede seguir ganándose miradas de admiración y pasear por las calles de su ciudad como un señor o una señora nobles.